TRANCE, de Danny Boyle: EL TRANCE DE PASARSE DE LISTO
Calificación: 4/10.
Los que nos dedicamos, profesionalmente o no, a esta fruslería de escribir sobre las películas que vemos, nos encontramos con la paradoja de que a veces páginas y páginas no nos dan para reproducir la experiencia de haber asistido a un filme determinado, pero otras veces bastan tres o cuatro líneas para reseñar dicha experiencia. Trance, lo último del director Danny Boyle, entra dentro del segundo grupo. Verbigracia: empieza como un thriller sofisticado de ladrones de guante blanco tipo London Boulevard; a los pocos minutos emergen las trampas como en una de David Mamet; pasada la media hora, le vemos las intenciones: Boyle se ha querido medir con el Christopher Nolan de Origen; después, el desbarajuste es tal que ya nada importa.
Boyle, un realizador que ya hace mucho que no me cae en gracia, se ha convertido con el tiempo en algo así como un Winterbottom pero aclamado y mainstream: diversifica en temas y estilos arriesgando todo lo que puede, pero sabiéndose él mismo (es decir: cierto sector de crítica y público le perdona todo “por ser Danny Boyle”), y, sin embargo, al final siempre se acaba imponiendo en sus películas ese irredento postmoderno de Tumba abierta y Trainspotting, lo cual le estropea alguna (127 horas y esa pantalla dividida para mostrar un grifo goteando) y hace simplemente soportables otras (la celebradísima y tontísima Slumdog Millionaire).

En Trance, el autor se sirve de un guión ajeno y de la hipnosis para convertir una de atracos perfectos de obras de arte en un juego de espejos entre realidad, ficción y recuerdos que al principio, y en aras de un prólogo de narrativa deslumbrante, se sigue con apasionamiento, hasta que uno, harto de los envites y continuos giros de la trama, opta por el letargo. Boyle, el mismo del deslumbrante prólogo, a la mitad de su enrevesado acertijo ya en ocasiones ni se preocupa por hacer inteligible lo que se ve en pantalla -siempre muy vistoso y cool, eso sí-, y si puede alabársele la astucia al recomponer el puzle con algunos elementos visuales dispersos por el metraje, lo acaba de fastidiar todo con un desenlace –o desenlaces mejor dicho- involuntariamente paródico –o paródicos.

No se le escapará a nadie que hablamos de una película pretenciosa sobremanera, la cual no será tratada demasiado injustamente si se califica de mera tomadura de pelo. Boyle se ha pasado de listo, y ya sabemos que quien lo hace es porque suele tomar a sus prójimos por tontos… Del “trance” solo se salvan el prefacio, la competencia técnica, un James McAvoy que va para nuevo Jude Law y una imponente en todos los sentidos Rosario Dawson. Y no, en absoluto Vincent Cassel…
* TRANCE (2013). DIRECTOR: Danny Boyle. INTÉRPRETES: James McAvoy, Vincent Cassel, Rosario Dawson, Tuppence Middleton, Danny Sapani. NACIONALIDAD: Reino Unido. La película se estrena hoy viernes 14 de junio. Sin enlaces de descarga por el momento.
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