Archivos para el mes de: enero, 2012

LA LEY SINDE, SOPA, MEGAUPLOAD, GÉNERO/AUTOR, LOS GLOBOS DE ORO Y EL ÁRBOL DE LA VIDA

Una vez mentados en el anterior resumen las mejores películas (también, algunas de las más sobrevaloradas) y los mejores intérpretes, queda gran parte de lo peor, aunque no necesariamente lo que tiene menos miga.

Y es que, durante esta semana, los acontecimientos se han sucedido a una velocidad tal que no me ha quedado más remedio que ir retrasando esta entrada.

Empezamos por el cine español. Naturalmente, hay muy poco que decir sobre la calidad de las películas y mucho que decir sobre cierta ministra de cultura y la SGAE, especialmente porque, desde aquella bochornosa última gala de los Goya, ESTE BLOG HACE BOICOT AL CINE ESPAÑOL SUBVENCIONADO (me da igual que sea por el PSOE o por el PP, tanto monta monta tanto). Así que sólo he visto una película española de 2011: La herencia Valdemar: la sombra prohibida, solvente a la par que ingenua película de género. Y, hablando del cine de género, me alegra que les sigan sacando la cuota de pantalla Fresnadillo (Intruders) o Balagueró (Mientras duermes), aunque sea sin la fuerza ni la novedad de antaño. Y Santiago Segura, claro. Belén Esteban en 3D…

Pero, metiéndonos de verdad en harina, los internautas estuvimos saboreando las victorias pírricas sobre la Ley Sinde mientras gobernaba el PSOE, cuando llegan sus compadres del PP para ratificarla y, con recochineo, para cambiar el canon por… ¡¡¡subvenciones!!! También, nos hemos entrado esta semana que las leyes antipiratería no venían empujadas por los titiriteros de la SGAE, sino por el gobierno estadounidense (la ley SOPA, que ha quedado aparcada sine die) y el FBI. Como todo el mundo sabe a estas alturas, han cerrado Megaupload y detenido a todos sus trabajadores, con un contrataque furibundo por parte de Anonymous. Se lo tienen merecido, y a la larga, perderán. Por otra parte, ya sabéis que este blog facilita enlaces para ver y descargar las películas gratuitamente. Basta con que elijáis cualquier otro servidor.

Pasando a asuntos más divertidos pero igual de aterradores, no quería dejar de mencionar dos películas de terror autorreferencial, que, a diferencia de la ciencia-ficción alienígena autorreferencial (Súper 8 y Attack the block), funcionan y resultan divertidas e inteligentes: Scream 4 e Insidious.

Y, sin dejar el género pero pasando al lado opuesto, la comedia, tampoco quería pasar por alto a Todd Phillips (Resacón 2), cada día más cerca de arrebatarle el primer lugar del podio a Apatow. Sus guionistas se lo montan por su cuenta con resultados mejores (El cambiazo) o peores (Atraco por duplicado). Muy, pero que muy lejos, los Farrelly (Carta blanca). De las que no se han estrenado en salas, destaco Our idiot brother y la oportunidad perdida de Anna Faris (Dime con cuántos).

¿Y a quién me dejo por mencionar? A algunos autores. Gus Van Sant, cuya última obra, para variar, me ha gustado (Restless), al contrario que los últimos Gondry (The Green hornet), Mika Kaurismäki (Divorcio a la finlandesa) o Susanne Bier (En un mundo mejor), que ni fu ni fa. Luego, está El árbol de la vida, de Terrence Mallick, para echarla de comer aparte. Ha conseguido dividir al común de los mortales entre partidarios y detractores. Hay quienes piensan que se trata de un poema visual de insólita belleza y un hito en la Historia del Cine, y hay quienes pensamos que se trata de un canto a la vida y una celebración de la misma entonado por un niño de trece años que tiene la misma idea de contar una historia que Durán i Lleida de contar un chiste de andaluces.

Y ya, lo último: mientras el populacho pide la devolución de la entrada después de ver The artist porque es muda y en blanco y negro, esta triunfa en los Globos de Oro (cómo me alegra que se haya quedado si nada la torpe y aburrida Criadas y señoras), junto al gran George Clooney, que tiene todas las papeletas para llevarse el Óscar. Pues ya iba siendo hora, ¿no?

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… CON ENLACES PARA VER ONLINE Y DESCARGAR LAS PELÍCULAS (PULSANDO SOBRE LOS TÍTULOS)

Lo primero de todo, se podría decir que 2011 nos ha dejado bastantes buenas películas, pero ninguna grande. Lo segundo, quizá lo más llamativo de este año sea que, mientras algunos intentan empujar el cine para adelante a marchas forzadas con el 3D, el motion-capture y demás mandangas (Las aventuras de Tintín), de pronto barra en taquilla una película… ¡¡¡muda!!!

The artist debería suponer una cura de humidad para los apólogos de los efectos especiales y la tecnología, pero, al fin y al cabo, viene ella sola y, por otra parte, el grueso de la tropa no sigue anclado en los veinte, sino en el “jacuzzi al pasado” de los 80. Lo demuestran por un lado las de ciencia-ficción como Paul o las sobrevaloradísimas Súper 8 y Attack the Block, y, por otro lado, el policíaco que intenta emular al Friedkin de entonces o quizá cualquier episodio de Corrupción en Miami: Drive. Se trata de la película más ridículamente sobrevalorada del año, tanto que cuando me puse ante ella esperaba algo como Repo man pero el doble de espectacular y tortuoso, y cuando vi de qué se trataba, se me quedó el mismo careto que a Ryan Gosling durante todo el metraje.

Otros filmes sobrevalorados hasta la extenuación: Melancolía, de Lars Von Trier, sopor en dos partes igualmente ridículas, o cómo el apocalipsis te puede pillar cabeceando si lo cuenta el danés. Un método peligroso, filme impropiamente academicista del otrora rompedor David Cronemberg donde solo destaca un Keira Knightley para nota u Óscar. Un dios salvaje, o el teatro filmado de Polanski al que elevan de categoría los actores. Contagio, la pandemia demagógica de Soderbergh. 127 horas, el efectismo modernillo de Danny Boyle que al final acaba amputado. Pero, sobre todo, Midnight in Paris, esa versión pedante de Regreso al futuro con la que Woody Allen supuestamente ha vuelto al “candelabro”, pero que contiene alguno de los peores momentos que he visto en una pantalla en este 2011, como Adrien Brody emulando a Dalí. El resto de peores momentos, creo que pertenecen a Piratas del Caribe 4.

Pero, sin más dilación, aquí va mi top 10 con los mejores estrenos de 2011:

  1. Cisne negro.
  2. Otra tierra.
  3. Río.
  4. El último verano.
  5. Le havre.
  6. The artist.
  7. El demonio bajo la piel.
  8. La muerte de Robert Mitchum.
  9. La boda de mi mejor amiga.
  10. El inocente.

Empezando por abajo, nadie le concedió, ni lo hará ahora, el pan y la sal a ese thriller judicial, tenso, emocionante y filmado con una precisión que pasmaba. La boda de mi mejor amiga supone lo mejor y más taquillero que ha creado la factoría Apatow, abriéndole nuevos caminos a la comedia romántica y consiguiendo las carcajadas más auténticas de este año. Claro que Kaurismäki sigue siendo él mismo a pesar de que se ponga bonachón (Le Havre) pero le han salido unos émulos franceses que también lo son de Jim Jarmusch y que consiguen un debut cinéfilo inmejorable (La muerte de Robert Mitchum). En cuanto a Winterbottom, nos puso los pelos de punta con su noir salvaje, feroz y ultraviolento (El demonio bajo la piel). Después, la ya mencionada ocurrencia de The artist, brllillante aunque quizá algo superficial. Un viejo maestro de la Nouvelle Vague nos otorga una película que supone mucho mejor homenaje a Tati que su guión filmado El ilusionista: Jaqcues Rivette y El último verano. Río, pieza de orfebrería de la animación 3D de ritmo vertiginoso y visión obligada en versión original. Otra tierra, fascinante indie americano de esa ciencia ficción filosófica y sin efectos especiales. Y, por último… ¿qué más se puede decir a estas alturas de Cisne negro? Terror/suspense posmoderno de factura impecable que habría aplaudido el mismísimo Hitchcock.

A raíz de esta última, todo el mundo señala a Natalie Portman como la mejor intérprete femenina del año. Yo me quedo antes con Keira Knightley (no solo Un método peligroso, sino también Nunca me abandones y London Boulevard) y con la maravillosa revelación de Elle Fanning, resplandeciente incluso en Súper 8 y Un lugar para soñar, y desde luego en la muy superior Somwhere, de Sofia Coppola.

En cuanto a ellos, destaco al Paul Giamatti de Win win ganamos todos y, muy especialmente, al Joaquin Phoneix de I’m still here, aquel iconoclasta falso documental cuyas consecuencias aún paga su protagonista.

Lo demás, lo dejamos para la segunda parte.