He aquí un tipo de ranking inédito en este blog, sin ninguna pretensión de exhaustividad ni de adopción de los criterios de la Rolling Stone o Pitchfork (lo que hace todo el mundo). Me ha sabido mal dejarme alguna cosa fuera, y especialmente a un grupo de Brooklyn que aún no tiene álbum editado: Field Mouse. Pues eso: criterio personal e intransferible y espero que al menos os anime a los melómanos a descubrir o redescubrir artistas y grupos.

En los títulos, los enlaces de escucha gratuita y/o descarga.

10. KRAAK & SMAAK: CHROME WAVES

KraakPara encontrar un disco (casi) perfecto de música electrónica, uno tiene que mirar más allá de Daft Punk. Estos tres veteranos productores holandeses provenientes de las Funky Breaks han tenido que reinventarse con el tiempo, y en su larga duración más completo, redondo y variado, le atizan al Deep House elegante y “cantado” (The future is yours, How we gonna stop the time), al Disco en la línea de los últimos y mentados Daft Punk (Good for the city), al Rap Oldskool tipo Grandmaster Flash (The upper hand), al Euro-Dance en la línea de Sally Shapiro (Love Inflation), al Electro-House (Your Body) o al Breakbeat de pura cepa (Just wanna be loved).

Hay en esta sucesión de hits (once, nada menos) una exhibición de talento, destreza y buen gusto muy difícil de igualar, pero también cierta soberbia de quien se sabe manejar con tanta soltura en tan variados registros. Un extraordinario disco intrascendente y bailongo.

9. EUROS CHILDS: SITUATION COMEDY

EurosEuros Childs es como se hace llamar el líder de los escoceses Gorky’s Zygotic Mynci, disueltos hace cerca de una década. Este es el quinto disco en solitario de Childs tras cinco años de silencio, y un intento por recuperar las canciones más sencillas y las melodías más certeras. Ecos de los 60, de los Who, los Kinks y la psicodelia para un trabajo siempre interesante, a veces fascinante, y cuyo tema de apertura, Tête à Tête, se erige como uno de los mejores del año, aparte de que resulta imposible sacárselo de la cabeza:

8. SULK: GRACELESS

SulkSi hace tres años salieron grupos como The Pains Of Being Pure At Heart o Yuck que prácticamente calcaban el sonido de My Bloody Valentine, Sulk no hace otra cosa con los sacrosantos Stone Roses. Puede que el quinteto londinense no se desvíe un milímetro de su fórmula, pero conseguir en 2013 hits del Madchester tan rotundos como Flowers o Diamonds in Ashes tiene más mérito del que parece. Un debut que se deja escuchar entero por su sana energía y porque en cierto modo reconforta seguir encontrando grupos tan jóvenes con tal fijación en el pasado y la tradición del Pop británico.

7. BFLECHA: BETA

BflechaY he aquí el disco nacional de la lista. Que conste que no pretendo cubrir cupo, es que la gallega Belén Vidal se merece esto y muchísimo más. Después del fantástico 10’’ Ceja de carnival y del no menos disfrutable Maxi Quasi Naves, aquí llega su debut en el larga duración. BFlecha, perteneciente al colectivo Arkestra, practica una música tan trendy –dicho esto si afán peyorativo- como singular y me temo que minoritaria (no veo yo llegando a Disco de Oro a quien cita entre sus influencias la novela corta de Bioy Casares La invención de Morel).

Exquisita mixtura de ritmos Dubstep, fraseo R&B, querencia por el Tecno-pop patrio de los 80 y gozosos intersticios de la electrónica de principios de los 90, Beta no deja apenas respiro entre sus estribillos tarareables, sus alardes de producción y su compleja y particular sensibilidad. Un disco que requiere esfuerzo y bastantes escuchas para acabar disfrutando de todos sus matices y recodos. Augurarle a BFlecha un buen futuro en lo suyo resultaría baladí ante el presente de estos doce temazos.

Añado una foto que saqué yo mismo a Belén en el festival Autoplacer en junio de este año:

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6. EX-COPS: TRUE HALLUCINATIONS

Ex CopsQuinteto de Brooklyn increíblemente cool con unas influencias más vistas que el tebeo (básicamente, The Jesus and Mary Chain y Pavement con un pelín de Moldy Peaches y hasta de Teenage Fanclub) que, sin embargo, ha sabido conjugarlas con un entusiasmo ingenuo y refrescante, logrando un debut que se escucha de un tirón y que está lleno de grandes momentos. Un disco para volver a creer en la efectividad de lo malo conocido -dicho lo de malo en sentido figurado-, la importancia de la actitud y también para no quitarle ojo a la preciosa vocalista Amalie Bruun.

Eso sí, como True Hallucinations salió a principios de enero de este año, es muy difícil, queridos lectores, que lo vayáis a ver en otras listas…

5. WHITE LIES: BIG TV

White LiesEl trio británico hipster por excelencia no intenta nada diferente de lo que le ha venido funcionando en los dos y exitosos discos anteriores, aunque, dentro de los mismos márgenes musicales (Tecno-Pop y Pop épico de los 80 versus Interpol), quizá sea este su disco más cercano a Depeche Mode. La voz engolada de Harry McVeigh sigue entonando unos estribillos que parece imposible que funcionen de puro simples (Change), y además hay hits tan incontestables como Goldmine y, sobre todo, There goes our love again. Mejor que To lose my life, pero algo inferior al precedente Ritual, aunque apenas se nota la diferencia cualitativa.

4. ROBBIE WILLIAMS: SWINGS BOTH WAYS

RobbieA estas alturas, el ex-Take That puede permitirse hacer prácticamente lo que quiera, si bien es cierto que absolutamente nadie esperaba este disco Swing/Crooner/Easy Listening plagado de duetos brillantes, especialmente los que Williams rubrica con Lily Allen, Michel Bublé y Rufus Wainwright. Fiel al espíritu que recrea pero a la vez con un punto macarra e irreverente, sobre todo en el corte que da título al disco, sabe pasar de versiones de El libro de la selva o El mago de Oz a otras de clásicos como Dream a little dream of me o la especialmente afortunada de 16 tons. Quizá le sobre algún tema en su versión extendida, pero nunca llega a aburrir. Muy recomendable sobre todo para estas fechas.

3. VALERIE JUNE: PUSHIN’ AGAINST A STONE

ValerieOriunda de Memphis, Valerie June conoció cierto éxito junto a su ex-marido con el dúo Bella Sun a principios de la pasada década. Cuando el matrimonio se fue a pique y el dúo también, June se dedicó a recorrer su país tocando en estaciones de bus y paradas de metro. De vuelta a Memphis, consiguió reunir por crowdfunding la cantidad suficiente para grabar Pushin’ against a Stone y… aquí lo tenemos. El disco aúna Soul, Folk y Blues otorgándoles un toque cajún y, como se suele decir, aunque en este caso sea cierto, una sensibilidad torrencial. Cortes tan atemporales como You can’t be told, Somebody to love, Workin’ woman Blues o el precioso On my way lo atestiguan. Para resumir la cuestión, la mejor intérprete de música negra desde Amy Winehouse.

2. DAVID BOWIE: THE NEXT DAY

BowieCalificado por el periódico británico The Independent como “el mejor álbum regreso en la historia del Rock and Roll”, el Duque Blanco consigue un disco que casi iguala los resultados de los mejores tiempos a fuerza de hacer un compendio de estilos de aquellos. Hay Glam-Rock (The Next Day), guiños a su etapa mod (Dirty Boys), pletóricos medios tiempos que recuerdan al Space Oddity o al Hunky Dory (Valentine’s Day), déjà vus de la etapa con Brian Eno (If you can see me), Rock a secas (You will set the world on fire), o recuerdos de su sonido más ochentero (Dancing out of space), por citar solo algunos ejemplos.

Quizá le sobre algo de duración y más de un tema, pero el conjunto no deja de antojarse arrebatador. No se sabe si habrá gira, si dicha gira recalará en nuestro triste país o si se trata del último lanzamiento discográfico del señor David Robert Jones; ante tantas incógnitas, qué menos que seguir dándole escuchas a The Next Day, porque mejora y crece en matices en cada una de ellas.

1. BLACK SABBATH: 13

SabbathLos Reyes del Metal –o del Hard Rock, lo mismo da en este caso- consiguen, a una distancia de 40 años del cénit de su reconocimiento, el séptimo de sus álbumes imprescindibles. Es decir: 13 es el disco que los fans deberían guardar en la estantería detrás de Sabotage. Con la formación original, salvo por el batería Brad Wilk (Audioslave), el disco pasma desde el primer acorde por conseguir con los medios actuales un disco tan cercano al Paranoid, al Masters of Reality o al Sabbath Bloddy Sabbath que uno no cesa de preguntarse si de verdad funcionan la magia negra y el culto a Satán. Temas como End of the beginning, God is dead?, Loner o el soberbio Damaged soul forman parte ya del repertorio de oro del grupo y quizá compensan algún corte más discutible (Zeitgeist, Dear Father) que, sin embargo, no consiguen bajar la nota media del sobresaliente. 13 es un disco clásico salido en 2013, y sin duda el más indispensable del año.

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