MI SEMANA CON MARILYN, de Simon Curtis: MI OBSESIÓN POR LA CORISTA

Calificación: 7,5/10.

“No sé si soy digna de ser amiga de ustedes; eso es cuestión de ustedes, decídanlo después de un tiempo” (Marilyn Monroe).

Como todo el mundo sabe, existen dos tipos de personas: las estrellas de cine y el resto de nosotros. A lo largo de la Historia del pasado siglo y de este, los príncipes y nobles las han pretendido, los ricos han intentado comprarlas y a muchos de los demás nos han llenado nuestras vacías existencias de meros espectadores. Personalmente, soy de los cinéfilos que sitúa el origen de su enfermiza pasión por el séptimo arte en los actores antes que en los realizadores. El Lawrence Olivier de esta cinta asegura que existen pocos trabajos tan gratos como dirigir un filme, pero sabemos que el fundamental es interpretarlo.

Pues bien, muy pocas películas han reflejado con un rigor tal la fijación por una estrella de cine, amarla sobre todas las cosas, que sea lo de más peso en la vida de uno hasta alcanzar la ineluctable certeza de que la única salida es conocerla en persona y procurar en vano una correspondencia en los sentimientos. Para ello, el debutante Simon Curtis parte del libro autobiográfico de Colin Clark (publicado en España pero no traducido), un tercer ayudante de dirección que sin el consentimiento de su acaudalada familia se metió en el mundo del cine básicamente a hacer recados durante el rodaje de El príncipe y la corista, pero cualquier cosa con tal de aproximarse a la rubia platino por antonomasia, a la vez que otra parte de él, la más sensata, inicia una relación con una encargada de vestuario mona pero apagadita (Emma Watson).

En el 50 aniversario de la muerte de Norma Jean Baker, no hay quien no haya recordado su muerte en extrañas circunstancias, su vida personal trágica ni sus escándalos. Menos se habla de su inteligencia (ella poseía un coeficiente intelectual de 164 puntos) y de su talento. Solo porque Mi semana con Marilyn los reivindique ya merece admiración. Además, Curtis acierta de lleno con el tono general y el punto de vista del narrador (Clark), controla su escenografía con precisión milimétrica y hasta recrea con voraz fetichismo algunas escenas de El príncipe y la corista, aquella acartonada y nimia película en la que se metió Lawrence Olivier porque, como todos, se enamoró de Marilyn. Si alguna pega se le puede poner a Curtis es que prolonga excesivamente el desenlace, aunque no puede negársele la fuerza emocional de algunas secuencias durante el mismo, como la aparición de Marilyn en el cutre bed and breakfast para besar a Clark por última vez.

Lo de las interpretaciones merece capítulo aparte. Cuesta verdadero esfuerzo creer que Michelle Williams, de la que había visto varias películas sin ser capaz de recordarla hasta este momento, no es Marilyn de verdad. La expresión encarnar a alguien adquiere una nueva dimensión en este caso. Y Kenneth Brannagh -por el que no siento una especial estima, todo sea dicho- jamás ha estado mejor, ni mucho menos en sus pesadísimas adaptaciones de Shakespeare. Mi semana con Marilyn hace apología de actitudes tan negativas como la mitomanía y la nostalgia, pero se disfruta, incluso demasiado.

* MI SEMANA CON MARILYN (2011). DIRECTOR: Simon Curtis. INTÉRPRETES: Michelle Williams, Eddie Redmayne, Kenneth Branagh, Emma Watson, Judi Dench, Julia Ormond. NACIONALIDAD: EE. UU. El Blu-Ray y DVD salen a la venta el 29 de agosto, pero puedes descargar la película aquí

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