… O LA CRISIS (¡POR FIN!) EN EL CINE ESPAÑOL

El jueves de la semana pasada, el programa Días de cine emitió un reportaje sobre la crisis en el cine español, el cual enlazo a continuación, puesto que me ha sido imposible insertar el vídeo directamente:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/dias-de-cine/dias-cine-crisis-del-cine-espanol/1411082/

Que conste que no pretendo poner en tela de juicio el rigor ni la calidad de dicho reportaje, sino en solfa a quienes aparecen en él. Si vosotros, queridos lectores, pensabais que los políticos viven alejados de la realidad, nada comparado con la cáfila del cine patrio. Les han recortado un 35% de las subvenciones, dotadas con más de 90 millones de euros anuales, y claro, no veas cómo se han puesto. Ahora se entiende que la mayoría de ellos apoye incondicionalmente al partido de la oposición, que, de estar gobernando ahora, no les habría escatimado ni un euro del mencionado presupuesto.

Llama poderosamente la atención que el artisteo se ponga a hablar de crisis ahora, en 2012, cuando la mayoría de españoles la llevaba padeciendo desde 2008. No menos que el hecho de que pongan tanto énfasis en las cifras económicas, pero no hagan ni una sola mención a las mustias cifras de espectadores, que van cayendo año tras año, con un espectacular bajón el 2010 (algo tendrá que ver el susodicho apoyo al PSOE y a José Luis Rodríguez Zapatero), y un ligero ascenso en 2011 gracias a Torrente 4 y la película de Woody Allen Midnight in Paris, producida por Mediapro.

Así que reconozcámoslo: el cine español, y salvo contadas excepciones como las dos de arriba, no interesa a nadie, y, cuando interesa, resulta muy difícil convencer a un espectador de que pague para ver una película que ya ha financiado con sus impuestos. Para eso están Cinetube y The Pirate Bay. Se entiende que personajes como los del vídeo se rasguen las vestiduras dando por sentado que ellos, los “artistas”, no han de apretarse el cinturón como el resto de los mortales, pero uno está en su perfecto derecho de chotearse de ellos. Van demasiadas ya: que sigamos “produciendo” entre todos sus bodrios, algunos de los cuales ni siquiera salen a la luz; la Ley Sinde, que de momento ha dejado de asomar sus fauces, no sabemos hasta cuándo; las constantes muestras de simpatía hacia ETA y su entorno; los escándalos en los Goya, etc. Así que, ya digo, cuando uno les escucha berrear como en el vídeo, tiene todo el derecho a sentenciar: no habrá paz para los malvados.

¿De verdad puede, por los recortes, desaparecer una industria que nunca ha existido? ¿De verdad, si desapareciera, le importaría a alguien? Hoy en día todo el mundo se queja, y con razón, de que se rescate a los bancos y a las cajas con dinero público, pero ya nadie habla de ese ese cine que, si bien no reclama tanto líquido como las voraces entidades financieras, sí se come, en plena crisis, casi 100 millones por año (ahora menos el 35%), mientras que la recaudación en taquilla no asciende a tanto como lo subvencionado. Un negocio ruinoso que hacen con nuestros impuestos sin preguntarnos. Igualito que lo de Bankia.

Y mientras, alguien como Pedro Almodóvar, con un patrimonio de más de 40 millones de euros, asoma sus poco venerables canas por el campamento “indignado”. Continúa el esperpento, pero fuera de la pantalla, no como en los tiempos de Berlanga, aquel cineasta lúcido hasta el extremo y, por cierto, contrario a las subvenciones del cine español y su cuota de pantalla. Creo que con eso queda dicho todo…

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